Text Size

20240206 Clase de la tarde

6 Feb 2024|Duration: 00:48:18|Español|Darśana de la tarde|Transcription|Mumbai, India

20240206 Clase de la tarde

Por Su Santidad Jayapatākā Swami Mahārāja, 6 de febrero de 2024, en Juhu, India.

 

mūkaṁ karoti vācālaṁ paṅguṁ laṅghayate girim

yat-kṛpā tam ahaṁ vande śrī-guruṁ dīna-tāraṇam

paramānandaṁ mādhavaṁ śrī caitanya iśvaram

 

Hariḥ oṁ tat sat!

 

Jayapatākā Swami: Así que gracias por estar aquí esta noche. Me alegra mucho que, en este ekādaśī, Ṣaṭ-tilā-ekādaśī, estén presentes en la clase.

Escuchamos el Bhagavad-gītā y la diferencia entre Brahman y Para-Brahman. Cómo somos la parte fragmentaria del Señor Kṛṣṇa. Y estamos en el mundo espiritual, o caemos en este mundo material.

En el mundo material podemos nacer en las 8.400.000 especies. Una vez que alcanzamos la forma humana de vida, podemos producir karma. Algunas personas hacen sacrificios para obtener buen karma. Quieren ir a los planetas celestiales. Y vemos que aquí en Juhu hay muchos hoteles. Puedes alojarte en el hotel, pero tendrás que pagar el alquiler. Y cuando se acabe el dinero, tendrás que irte del hotel. Así que permaneces en los planetas celestiales mientras tengas buen karma. Una vez que este se agota, desciendes aquí. Mencioné antes que cuando Śacīmātā era garbhavatī, llevaba un bebé, llevaba al Señor Caitanya. Así que los devas, al darse cuenta de que llevaba en su vientre a la Suprema Personalidad de Dios, quisieron venir a ofrecerle oraciones. Dijeron: «Bhagavān, hemos oído en este avatāra que estás dando amor por Kṛṣṇa libremente. Así que, por favor, danos también, amor por Kṛṣṇa». Deseaban kṛṣṇa-prema. Dijeron que en los planetas celestiales tenemos suficiente felicidad material. Como resultado, no tomamos en serio el servicio devocional. ¡Por eso, necesitamos aún más Tu misericordia! De vez en cuando somos atacados por los demonios y luchamos. Este peligro existe.

 

Pero aparte de esto, no hay problema en Svargaloka. Śacīmātā vio las sombras de los devas. El Señor Caitanya se lo reveló. Entonces, comenzó a cantar Namaste Narasiṁhāya. Los devas se dieron cuenta de que, supuestamente, eran invisibles, pero de alguna manera, madre Śacī los vio y se marcharon rápidamente. Nacer en la Tierra es beneficioso para regresar a Dios. En los planetas celestiales hay mucha felicidad material. En los planetas infernales, demasiado sufrimiento. En este planeta terrenal, todo es mixto. Eso es mejor para la realización espiritual. Felicidad y tristeza, equilibrio. Verás, puedes nacer como un animal. Śivānanda Sena cuidaba a un perro. Justo cuando estaban a punto de llegar a Jagannātha Purī, el perro desapareció.

Śivānanda Sena buscó por todas partes y envió a sus buscadores, pero no pudo encontrarlo. ¡Así que pensó que tal vez lo había ofendido! Más tarde, al llegar a Jagannātha Purī, vio que el Señor Caitanya le estaba dando trozos de coco al perro. Ese perro regresó al mundo espiritual.

Así pues, el Señor Caitanya, en Sus pasatiempos, descendió para liberar a las almas caídas. Todos, sean hombres o mujeres, deben adoptar la conciencia de Kṛṣṇa y obtener la misericordia del Señor Caitanya. En el noveno canto del Śrīmad-Bhāgavatam, una apsarā, Urvasī, critica a las mujeres. Pero en el significado, Śrīla Prabhupāda dijo que, cuando hablamos de conciencia de Kṛṣṇa, hombre, mujer, śūdra, lo que sea, todos son iguales. Por lo tanto, necesitamos volvernos conscientes de Kṛṣṇa. Aquí, todos planean cómo disfrutar del mundo material. Pero en la vida humana, debemos tratar de cultivar nuestra conciencia de Kṛṣṇa. Entonces no tendremos que nacer de nuevo. El Señor Caitanya solía ir y cantar en el jardín de Śrīvāsa. Porque la gente de afuera no entendía el éxtasis del Señor Caitanya.

 

Así que, Śrīvāsa Ṭhākura lo invitó a tener kīrtana en su jardín. Pero un día, el Señor Caitanya en el kīrtana, dijo: “No siento ningún éxtasis. ¡NO SIENTO NINGÚN ÉXTASIS! ¿Quién es el responsable?” Todos pensaban: “¡seré yo?”. Pero el Señor Caitanya dijo: “Hay una persona de afuera mirando”. Entonces Śrīvāsa Ṭhākura miró a su alrededor, ¿quién era el que miraba el kīrtana? Entonces vio un canasto grande en la veranda, se acercó a la canasta y debajo de ella había una señora. Śrīvāsa Ṭhākura le preguntó: “¿Por qué estás perturbando el kīrtana del Señor Caitanya?”. La tomó del cuello y la saco por la puerta. El Señor Caitanya preguntó: “¿Quién era esa persona?”. Śrīvāsa Ṭhākura dijo: “No lo sé”. El Señor Caitanya dijo: “¿No era tu suegra? ¿Por qué le faltaste el respeto a tu suegra de esa manera?”. Śrīvāsa Ṭhākura respondió: “Quien te moleste, Señor Caitanya, tenemos que tratarlo como a un extraño”. Entonces, el Señor Caitanya dijo: “¡Eso es demasiado! no Deberías tratar así a tu suegra”. El kīrtana del Señor Caitanya se vio perturbado, por lo que Śrīvāsa Ṭhākura no pudo tolerarlo. El Señor Caitanya, cuando era pequeño, en ese momento, Murāri Gupta enseñaba yoga. El Señor Caitanya no estaba de acuerdo con que su devoto enseñara yoga en lugar de bhakti. Era un niño pequeño, no podía decirlo con claridad. Así que le dijo a Murāri Gupta: “Estás obstruyendo tu bhakti. Así que voy a obstruir tu almuerzo”, y se fue. Él entró en su habitación. Se puso una pluma de pavo real en el pelo, se ató un cinturón para poner Su flauta en el cinturón. Así que se parecía a Kṛṣṇa. ¡Excepto que era de color dorado! ¡Pero se podía ver fácilmente que era Kṛṣṇa! Entonces, Murāri Gupta estaba sentado, tomando su almuerzo. Se escuchó una voz profunda, el Señor Caitanya dijo: "¡Murāri, ven aquí!". Murāri Gupta dijo: "¿Quién es ese?". Se puso de pie y fue a su puerta.

El Señor Caitanya le dijo que interrumpiste tu clase de bhakti, enseñando patañjali-yoga. ¡Así que interrumpí tu almuerzo! Y salió.

Murāri Gupta miró a su alrededor; podía oír el sonido de sus campanillas tobilleras al irse. Se asombró de cómo un niño de un año sabía todo esto. Se parecía a Kṛṣṇa. Luego fue a la casa de Śacīmātā y Jagannātha Miśra. Entró en la casa y vio que Jagannātha Miśra olía la cabeza del Señor Caitanya. Śacīmātā tomó al bebé de sus brazos y comenzó a olerle la cabeza, abrazándolo. Esto sucedía una y otra vez. Entonces Jagannātha Miśra vio a Murāri Gupta, el gran médico, entrar en su casa. ¿Qué te trae a la casa de este pobre brāhmaṇa?, le preguntó. Y Murāri Gupta se inclinó y recitó praṇāmas a Kṛṣṇa.

 

namo brahmaṇya-devāya

                                         go-brāhmaṇa-hitāya ca                                    

jagad-dhitāya kṛṣṇāya

govindāya namo namaḥ

 

¡Jagannātha Miśra estaba asombrado! ¡Qué estaba pasando! ¿Por qué has venido a nuestra casa? Entonces, Murāri Gupta miró al Señor Caitanya y dijo: “¡Son los padres más afortunados del mundo! Su hijo es…”. Estaba a punto de decir Bhagavān, la Suprema Personalidad de Dios, pero como el Señor Caitanya venía como un avatar oculto, antes de que nadie pudiera oír lo que Murāri Gupta iba a decir, el Señor Caitanya comenzó a llorar. “¡Haan… mamá, necesito ayuda! ¡AAAAa ...

 

Final de la transcripción

 

Transcrita por Jayarāseśvarī devī dāsī

Verificado por los Archivos JPS

Traducido por Indirā Jāhnavā Devī Dāsī

Verificado por: Achintya Nitai das

Revisado por: Indirā Jāhnavā Devī Dāsī

- END OF TRANSCRIPTION -
Transcribed by Jayarāseśvarī devī dāsī
Verifyed by Achintya Nitai das
Reviewed by Indirā Jāhnavā Devī Dāsī

Lecture Suggetions